Y si cambiamos la forma en que nos relacionamos con la comida?

El comer es una de las necesidades básicas de nuestro cuerpo como cualquier otro ser vivo. Sin embargo, el ser humano ha creado toda una cultura y tradición alrededor de la comida, y se ha convertido en parte primordial de celebraciones.

El problema real es cuando la comida se convierte en una válvula de escape de emociones y sentimientos, y en esos casos es necesario el apoyo diferentes terapias para mejorar y curar el lado emocional.

Dietas hay muchas, Paleo, Keto, low carb, la zona, etc., y al final la dieta no es el problema, sino la motivación que se tiene al seguirla. La finalidad es bajar de peso?, llevar una vida más saludable? O tener el cuerpo como “X” ó “Y”?

El comer es un acto que va más allá de números y porcentajes, es lo que al cuerpo le hace sentir bien, entendiendo la individualidad de cada uno, y con eso, preferencias, edad, constitución corporal, etapa de la vida, etc. Infinidad de personas, sobre todo mujeres, viven en una lucha constante con su cuerpo al querer transformarlo en algo que en esencia no es.

Te invito a que pongas en práctica los puntos siguientes y veas los cambios que se generan en tu relación con la comida:

  • Mírate al espejo, y agradece a tu cuerpo todo lo que te permite hacer. Abrázalo y dile lo mucho que lo quieres y lo admiras. No oigas esa voz interna que da mil y un adjetivos (“que gorda estoy”, “mis piernas están muy gordas”, etc.)
  • Con todo el respeto que merece, nútrelo de la mejor forma, aprende a escucharlo para saber cuál es el mejor alimento para él. Reaprende a conectar con él.
  • Dedícale tiempo a cada alimento. Siéntate, y con calma disfruta de cada bocado, si sabe salado, dulce, agrio o amargo, si tiene textura suave o crocante. Mastica con calma, una buena digestión comienza ahí.
  • Selecciona lo mejor, porque la calidad es más importante que la cantidad. Infórmate y lee etiquetas, porque tú mereces lo mejor.
  • No cuentes porcentajes de carbohidratos, proteínas o grasas. Alímentate desde un estado de consciencia de lo que tu cuerpo necesita, tal vez un día quieres más carne, o más frutas y verduras.
  • Come solo cuando tengas hambre, y manténte hidratado.
  • Ama tanto a tu cuerpo, que la talla sea solo una medida para tu ropa, no una medición de delgadez o gordura. La constitución de tu cuerpo es la que naturalmente tienes sin restricción de ningún grupo de alimento. Y acepta los cambios que tu cuerpo tiene con el paso de los años
  • Muévete, nuestro cuerpo requiere moverse, y de esa forma mantendrás tu mente activa. El aburrimiento es confundido con hambre.

Regresemos a la alimentación de antes, en la época en que el cocinar era un acto de amor, cuando el 90% era preparado en casa y la intención era nutrir y satisfacer a cada uno. Nuevamente, sentarse en familia a compartir los alimentos, ahí, dónde las más increíbles conversaciones suceden.

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